En las películas de submarinos solemos ver la sala de mandos de turno prácticamente a oscuras, con iluminación roja y con un gran número de lucecitas, de pilotos, también de color rojo o anaranjado. ¿No sería más fácil poner una buena luz blanca para ver con mayor exactitud las consolas de tan precisos instrumentos?
Pues bien, la iluminación roja tiene su sentido; y no sólo para alegrar el espíritu cuando estás a punto de disparar un misil nuclear. Tiene que ver con el llamado efecto Purkinje, bautizado así en honor a su descubridor, el anatomista checo Jan Evangelista Purkyně.
Este efecto consiste en un cambio en la sensibilidad al color. Es decir, vemos las cosas de distinto tono y brillo cuando hay mucha luz que cuando hay poca luz. Cuando la intensidad de la luz disminuye, los objetos rojos parecen perder intensidad más rápidamente que los objetos azules o violetas con el mismo brillo. +info
Pues bien, la iluminación roja tiene su sentido; y no sólo para alegrar el espíritu cuando estás a punto de disparar un misil nuclear. Tiene que ver con el llamado efecto Purkinje, bautizado así en honor a su descubridor, el anatomista checo Jan Evangelista Purkyně.
Este efecto consiste en un cambio en la sensibilidad al color. Es decir, vemos las cosas de distinto tono y brillo cuando hay mucha luz que cuando hay poca luz. Cuando la intensidad de la luz disminuye, los objetos rojos parecen perder intensidad más rápidamente que los objetos azules o violetas con el mismo brillo. +info
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